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jueves, 23 de octubre de 2008

22 Años de la Asociación Nueva Generación Jurídica

Carlos Barsallo.
Presidente Fundador ANGJ
Discurso pronunciado en el acto de conmemoración del aniversario 22 de la Asociación Nueva Generación Jurídica, Facultad de Derecho y Ciencias Políticas, Universidad de Panamá, Lunes 20 de octubre de 2008
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Es realmente satisfactorio para los miembros fundadores de la ANGJ comprobar que la iniciativa lanzada hace 22 años se mantiene trabajando en pro de la querida Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de Panamá.

Fue, sin duda, una muy buena idea la de crear una asociación de estudiantes, muy diferente a las conocidas hasta ese momento. Una asociación interesada muy particularmente por el aspecto educativo y académico. Lo demostró de inmediato, no con palabras, ni con discursos, sino con hechos. Su obra insignia, la revista Novum Ius, la cual vino a llenar un curioso y lamentable vacio en la facultad en materia de una revista jurídica preparada, escrita y dirigida exclusivamente por estudiantes de derecho.

Esto es algo concreto que nos llena de orgullo a todos los que algo hemos tenido que ver con su publicación, y ha sido, quizás, uno de los aportes más concretos de la ANGJ a la vida universitaria panameña y que la ha cambiado para bien, y para siempre.

Año tras año, los estudiantes que han ido renovando la ANGJ, con los enormes retos, y las altas y bajas naturales, encuentran en la publicación de Novum Ius un puerto seguro. Una obra esperada por muchos, una contribución concreta de su paso por la facultad de derecho de la Universidad de Panamá. La revista contó desde su inicio con el apoyo de los mejores y más respetados profesores de la facultad. El sistema de padrinos en cada ejemplar de la revista resultó exitoso. Pudimos contar con grandes juristas como César Quintero y Dulio Arroyo para el primer ejemplar. Es un número histórico y de colección.

Si bien Novum Ius es su punto de referencia, la ANGJ ha hecho mucho más que una revista anual. Seminarios, conferencias, encuentros, boletines y un evento diferente y renovador como lo fue el Trivia Jurídico. Vaya que fue algo diferente que rompió costumbres y paradigmas.

Otra actividad interesante, entre muchas que se pueden mencionar, fue la publicación de la mejor tesis de graduación. La idea se basó en retomar lo que era una tradición instaurada por las autoridades de la facultad y la Universidad, pero luego abandonada.

A los 10 estudiantes que fundamos la ANGJ nos animó siempre un deseo: Contribuir con la facultad de derecho. Facultad que realmente nos pide tan poco y nos ha dado tanto. Es fácil comprobar la afirmación si pensamos que estudiar derecho en la facultad de derecho de la Universidad de Panamá, para aquel que sea parte del capítulo de honor sigma lambda, puede representar lograr un título de licenciado en derecho y ciencias políticas con el pago total de menos de 40 dólares. Esto es realmente asombroso.

Los estimados colegas y amigos Javier Cherigo Hurtado, Danabel Rodriguez, Servando Vergara, Dimas Moreno, Fernando Solórzano, Jaime Ruiz, Abraham Sofer, Rafael Robinson y René Atencio (hoy desaparecido): Los miembros fundadores de la ANGJ, han sido y son todos profesionales exitosos que han llegado a destacar en su profesión de abogado. Algunos incluso han servido o sirven con profesionalismo y honor al país desde diversos e importantes cargos públicos.

Cuando ellos repasen su trayectoria siempre podrán sentirse muy orgullosos de haber dejado su huella en su paso por la facultad de derecho. Es un honor y un privilegio que muchos nunca reciben.

Como ellos bien saben no fue todo fácil al momento de la fundación de la ANGJ. Si nosotros analizamos la situación hoy en día, con lo que hoy sabemos, podemos concluir que los miembros fundadores de la ANGJ, no puede decirse que actuarán de manera razonable. Si nos retrotraemos a las condiciones en Panamá y en la facultad, para finales de 1986, e inicios de 1987, pensar en un grupo académico y en editar y publicar una revista jurídica era fundamentalmente irrazonable. Vivíamos una época muy difícil. Una narco dictadura, constantes cierres en la universidad, confrontaciones en el país, perseguidos, golpeados, torturados. Era el no respeto al Estado de Derecho.

Sin duda es totalmente oportuna la frase de George Bernard Shaw que dice: "El hombre razonable se adapta al mundo; el irrazonable intenta adaptar el mundo a sí mismo. Así pues, el progreso depende del hombre irrazonable."

En el año 1987, cuando muchos de los miembros actuales de la ANGJ no habían nacido o tendrían un par de años, el país inició una de sus crisis políticas y económicas más difíciles. Era fácil en ese momento caer en la tentación de cambiar el rumbo académico de la organización e incursionar en la tentadora, pero diferente por naturaleza, actividad de política estudiantil. Siempre consideramos que debíamos evitar caer en esa tentación, por la simple razón de que se trata de organizaciones con fines y propósitos totalmente diferentes. Ningún tipo de organización es mejor o superior al otro, simplemente son diferentes y ambas organizaciones son extremadamente necesarias en la vida de toda facultad de derecho en cualquier parte del mundo. No podíamos darnos el lujo, en nuestra facultad, de solo tener organizaciones políticas y ninguna académica.

Superado el reto de la política, el mayor reto que ha tenido que siempre vencer la ANGJ es la mediocridad, el conformismo y la apatía por el tema del estudio y la producción jurídica en Panamá. Hay honrosas excepciones de abogados, profesores, jueces, estudiantes, que son ejemplo de estudio, investigación científica y aporte de la doctrina nacional. No obstante, estas excepciones se destacan en un ambiente que no apoya la investigación ni el trabajo científico.

Una forma en que la ANGJ ha podido hacer frente a esta apatía es gracias a su sistema de renovación constante. En materia de miembros, la ANGJ nunca ha pretendido ser una organización de masas ni de gran cantidad de miembros. Nunca ha sido la cantidad, sino la calidad.

La información disponible al público señala 65 ex miembros de la ANGJ. Yo estimo que son bastante más. Son esas personas, las que han sido todas sin duda la clave de su éxito y supervivencia de la organización. La ANGJ ha durado 22 años gracias a que cíclicamente se renueva y cada nueva generación hace suyo el proyecto. No ha sufrido los problemas de otras organizaciones en las cuales algunas personas se perpetúan, no permitiendo que la organización crezca y se desarrolle, creando una asimilación entre la persona y la organización que es nefasta a largo plazo para esta última.

A la generación actual queremos felicitarla. Observamos que se muestra muy dinámica. El evento de hoy es un ejemplo. Lo último que hemos observado en la generación actual, de casi una veintena de estudiantes, es que está haciendo uso, como es propio de la época que le ha tocado vivir, de los medios tecnológicos que deben facilitar y masificar las comunicaciones, y el trabajo. Interesante ver a la ANGJ en el internet y el potencial para desarrollo de este tema, poco utilizado todavía, es enorme.

Usualmente estas reuniones o encuentros de aniversario conllevan, sin que esté escrito, una serie de consideraciones que tienen más o menos el siguiente orden: El recuerdo, por la persona de mayor antigüedad, del pasado, el cual siempre fue sacrificado y difícil, las anécdotas o historias de guerra y los consejos para los que ocupan las posiciones hoy.

No deseo caer en dicho guion. Yo no tengo mucho que aconsejarles. Ustedes, los miembros actuales de la ANGJ, en el camino irán encontrando y resolviendo sus propios problemas. Si, es una buena generación, destacarán. Si no lo son, pasarán sin pena ni gloria. Algo me dice que esta es una buena generación. Eso sí deben interesarse por la transparencia y la rendición de cuentas por respeto a su comunidad y a los ex miembros de la ANGJ.

La ANGJ fue encontrando sus problemas, los resolvió con éxito, produjo resultados y es un elemento que forma parte ya de la historia de la facultad de derecho y ciencias políticas de la Universidad de Panamá.

Tengo que felicitarles y decirles que en lo que podamos contribuir pueden contar con nosotros, los 10 miembros que un 10 de octubre de 1986 fundamos la ANGJ con el mismo objetivo, cariño e ilusión que, 22 años después, le profesan ustedes.

Muchas gracias.

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